bookmark_borderMicrosoft activará el “Do Not Track” por defecto en Internet Explorer 10

DoNotTrackMicrosoft va a incluir la funcionalidad «Do not track» en su Internet Explorer 10, que vendrá con el nuevo sistema operativo Windows 8. Además, el DNT estará activado por defecto. El anuncio lo ha hecho su CPO, Brendon Lynch, en el blog de la empresaMicrosoft on the issues. Así se cumple con el objetivo de la empresa de proteger la privacidad de los usuarios permitiéndoles el absoluto control de esta característica. También remarca que así Microsoft cumple con su compromiso con la privacidad en el diseño.

El usuario, activando el DNT, envía a los anunciantes el mensaje de que no quiere ser rastreado. El navegador no bloquea «cookies», sino que envía esa información al servidor al que hace la petición de la página web que visita el usuario. No es que el anunciante no pueda mostrar su publicidad, sino que no podría ejecutar lo que se llama la publicidad comportamental o contextual, que por otra parte es la más eficaz. Simplificando, el anunciante pasan de tener una diana en el usuario, del que conoce las preferencias, a tener que poner un anuncio sin utilizar esas preferencias. Poco menos que es una vuelta a un cartel pegado en un muro de cualquier calle.

Los anunciantes esperaban que Microsoft dejara al usuario la elección de activar el DNT, permitiendo la instalación del navegador con él desactivado. Pocos usuarios se molestarían en activarlo, sólo los más concienciados con su privacidad.

Aunque nos parezca que esta decisión de Microsoft les deja con unas perspectivas bastante preocupantes para su negocio, los anunciantes discuten que, al estar activado por defecto, el usuario no ha mostrado su preferencia real, por lo que pueden no tomarlo en cuenta. Basan esta decisión en que no hay un consentimiento explícito del usuario, ya sea para ser rastreado, o para no serlo. Y en esa discusión se encuentran.

No tenemos que olvidar que este debate queda enmarcado en la autorregulación que fabricantes de software y redes de anunciantes están intentando llevar a cabo. La FTC ya advirtió que, en este caso, no está funcionando bien, y se oyen cada vez más voces a favor de una regulación federal.

Imaginemos por un momento el mismo caso en España… ¿qué ocurriría?… ¿qué validez puede tener la opción DNT?… Interesante.

bookmark_borderApple había avisado, no es para tanto… ¿o sí?

Este miércoles pasado Peter Warden y Alasdair Allan anunciaron en la conferencia Where 2.0 que Apple recogía datos de localización de los iPhone/iPpad sin que los usuarios tuvieran conocimiento de ello. Su intervención está disponible aquí. El revuelo ha sido tremendo, y Apple sigue sin dar señales de vida para explicarlo.

Cualquier iPhone o iPad 3G con el sistema operativo iOS4, lanzado en junio de 2010, almacena datos de localización en un fichero ((Library/Caches/locationd/consolidated.db) que se puede encontrar en los dispositivos y en cualquier PC/Mac con el que sincronicen porque se copian en éstos. El fichero almacena latitud y longitud, y además la hora en la que se recoge esa información. Si antes esos datos estaban sólo en manos de las operadoras de telecomunicaciones, ahora resulta que tras esta acción de Apple, están guardados en los dispositivos móviles y los ordenadores de los usuarios, y además sin proteger de ningún modo.

No está claro para qué se utiliza esta información, pero tal y como cuentan en F-Secure, es bastante más que probable que Apple esté fabricando su propia base de datos global de localización, una vez que ha prescindido de los caros servicios de Skyhook. Ahora, igual que Google aprovechó para intentar construir su propia base de datos con sus coches mientras elaboraba el Google Street View, Apple aprovecha a sus usuarios, que son más y por supuesto más baratos que poner un coche en circulación.

Nuestros iPad/iPhone envían dos veces al día a Apple la información de localización que generan. Así viene indicado en la carta de contestación que Apple envió al Congresista Ed Markey cuando preguntó en junio de 2010 sobre la política de privacidad y servicios de localización de la empresa. Ayer mismo Markey volvió a preguntar, “¿se trata de iPhone, o de iTrack?“… Supongo que Apple contestará que ya ha informado a los usuarios de ésto en su “política de privacidad“:

Servicios de localización

Para prestar servicios de localización (Location Based Services – LBS) en relación con productos de Apple, tanto Apple como sus socios y licenciatarios podrán recoger, utilizar y compartir datos precisos sobre localizaciones, incluyendo la localización geográfica a tiempo real de suordenador o dispositivo Apple. Dichos datos de localización son recogidos anónimamente de forma que no puedan utilizarse para identificarle personalmente y son utilizados por Apple y sus socios y licenciatarios para suministrar y mejorar sus productos y servicios de localización. Por ejemplo, podremos compartir su localización geográfica con proveedores de aplicaciones cuando usted acepte participar en los servicios de localización.

Apple no considera los datos de localización como datos de carácter personal, y dice recogerlos “anónimamente”. Pero ya me contarán cómo, porque cada dispositivo tiene un identificador único que a su vez está asociado con un usuario registrado. En España esto sería considerado medio más que razonable por el que identificar sin esfuerzo a una persona física. En Estados Unidos se están preparando las primeras acciones legales por considerar esta práctica como desleal con el consumidor, no tardaremos en verlas.

Este “incidente”, por llamarlo de alguna manera, es más que un indicio de la carrera que ya han emprendido las grandes tecnológicas para prestar servicios de publicidad utilizando la geolocalización. Es lógico y normal que los gigantes Google y Apple están intentando construir estas bases de datos, les hace falta un buen mapa de antenas y de redes Wi-Fi para poder afinar. ¿Podemos imaginarnos la construcción de semejante mapa con la normativa española de protección de datos? Una vez más, desventaja competitiva europea/española, o invasión de la vida privada por la tecnología, tomémoslo como queramos.

Por cierto, para quien no quiera sorprenderse con lo que queda por venir, recomiendo la lectura del libro “Everyware: the dawning age of ubiquitous computing”, de Adam Greenfield. Escrito en 2006, ya preludiaba lo que se ha dado en llamar “el Internet de los objetos”.